martes, septiembre 25, 2007

Adivinanzas

Quién dijo...

El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Y ésta otra...
Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.

lunes, junio 25, 2007

Enfriamiento local


Sin preámbulos lo digo, he montado en un ómnibus de transporte urbano de La Habana, de los de 40 centavos... con aire acondicionado.

No, no vuelva a leer la línea anterior. Yo se lo repito si quiere. Yo he montado muy recientemente un ómnibus de 40 centavos, del transporte urbano regular de esta ciudad, y estaba encendido -y enfriando- el aire acondicionado. Espero que quede esto claro ahora, no importa si lo creen o no.

Había bastante calor ayer cuando me monté, y de esto pueden dar fe cualquiera de los que ayer estaban en La Habana. Por esto el enfriamiento local dentro del carro me vino de lo más bien. Fue una bendición, literalmente. Me sentí privilegiado, y un poco también como Alicia la del país de las maravillas, pues en este país donde ocurren cosas maravillosamente absurdas, inpensables e inimaginables, es a la vez impensable una cosa como esta.

Todavía estoy dando tumbos en mi mente tratándome de explicar lo ocurrido. Mi timidez me impidió preguntar abiertamente -cosa que debí haber hecho- al condutor o a cualquiera, si es que había viajado momentáneamente en el tiempo -o en el espacio- y había vuelto al final del viaje (qué desgracia!). La satisfacción de la baja y agradable temperatura me impidió pensar objetivamente, y más bien me limité a disfrutar de esta sensación de placer, sin dar mucho paso de momento a la incredulidad.

Fue cuando me bajé cerca del Coppelia que caí de a lleno en la cuenta de lo que me había ocurrido. Fue ahí que me percaté de que pocos me creerían tal anécdota. Habría hasta quienes al enterarse por correo electrónico, pensarían que faltó la frase "re-envía este correo a todos tus amigos y se cumplirá tu sueño de montar en La Habana un ómnibus de 40 centavos con aire acondicionado".

Así que me decidí a limitarme a contarlo sólo aquí, en este espacio virtual donde cabe lo que sea, a ver cómo se lo toman ustedes. Quizá también con la idea de que algún lector cubano, de la isla y no de fuera, pueda tener una explicación racional a esta historia. Quizá alguien más asiduo a recurrir a este tipo de transporte sepa qué puede estar pasando.

Yo por lo pronto me quedo con lo bueno, con la experiencia de haber vivido un momento posiblemente irrepetible. No importa si me creen, tan sólo como sueño puede ser agradable para muchos leer sobre esta experiencia.

viernes, mayo 25, 2007

Desobediencia y progreso

Esta la pongo en la lengua original, el inglés, además del español.

"Disobedience, in the eyes of anyone who has read history, is man's original virtue. It is through disobedience and rebellion that progress has been made."

"La desobediencia, para cualquiera que haya leído de historia, es la virtud original del hombre. Es a través de la desobediencia y la rebelión que se ha hecho el progreso."

Oscar Wilde

lunes, abril 02, 2007

A buen entendedor...

...con pocas palabras bastan

"No puedo pensar en algo más aburrido para el pueblo Americano que tener que estar sentados en las salas de sus casas por toda una media hora viendo mi rostro en sus pantallas de televisión"

martes, marzo 27, 2007

La procesión se lleva por dentro

"Resulta difícil hacer a un hombre comprender algo cuando su trabajo depende de que no lo entienda." dice Upton Sinclair.

Y es que debe ser difícil para muchos funcionarios y ocupantes de cuanto cargo hay en la complicada madeja de gobierno de este país, comprender que el barco se hunde, que la han cagado, que esto se podía salvar (quizá aún se puede, porqué descartar milagros?), pero que por el camino que vamos no se salva nada.

No debe ser fácil ver cómo les deshacen un proyecto de país por el que han entregado sus mejores años y que nada pueden hacer, y además por si fuera poco, tienen que seguir creyendo dentro de si mismos, o por lo menos aparentar, que siguen el discurso oficial, que estamos haciendo acá ese mundo mejor que dicen que es posible.

Y claro, aquí me refiero a los que de manera sincera sufren por dentro lo que toda una vida de empeños les impide hacerlo explícito. Que también los hay en cantidades industriales que viven de oportunistas todas las facilidades y comodidades que les brinda el ser funcionarios del sistema. Ya lo decía Martí en su genial escrito La futura esclavitud, cuando advertía que

Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos

miércoles, febrero 28, 2007

Bello pero tardío

Parece que los vientos huracanados sobre antiguos quinquenios grises son de escala global, y no sólo se han sentido aquí en el Caribe y el Golfo de México, sino también en el mar sur de China, llegando a azotar las costas de Vietnam.

Hace casi cincuenta años ocurrió allí algo similar a lo ocurrido en Cuba durante la etapa ya conocida. Censura y exclusión fueron la respuesta a las críticas al sistema que entonces surgía. Y mientras aquí se debate sobre nuestra experiencia y nuestros errores, allá también se aborda el tema. Al punto de que de manera oficial se ha reconocido a cuatro poetas, dos de ellos ya fallecidos, con un prestigioso premio. Una de los premiados, poetisa ella de 86 años, agradeció el reconocimiento no sin dejar de señalar que el gesto es "bello pero tardío".

¿Acá cuánto nos tomará?

lunes, febrero 26, 2007

Más rollo que película

Ya había dicho antes yo que el teatro lo puede salvar a uno aquí en La Habana de una noche rutinaria, del ya habitual y poco económico "vamos a tomar algo" o del precioso malecón, que no por agradable deja de ser aburrido cuando se le repite con frecuencia. Y es que en esta ciudad maravillosa y perdida ya es difícil para los de a pie entretenerse y tener una vida nocturna activa y variada. Hay quienes tienen un amigo/central que les consigue entradas para un concierto exclusivo de Buena Fe, pero hay quienes no. Así es la vida, plural y diversa, y no monolítica e igualitaria.

Y es que en mis habituales escapadas pude ver este fin de semana en su última presentación, la obra "Vientos huracanados" de Julio Cid, que se estuvo presentando por varias semanas hasta esta última en el teatro Hubert de Blank, en el Vedado. Ya de reposición, trata de una familia que, atrapada en su casa en medio de un ciclón, hace catarsis hasta sangrar y luego sanar heridas viejas y nuevas.

Pero la obra me hizo pensar, y el hecho de que estuviera en reposición precisamente ahora, cuando ya alguna vez estuvo en cartelera, es interesante. Interesante pues dentro de la crítica, ya presente cada vez más en las expresiones artísticas cubanas de los últimos tiempos, tiene un diálogo tremendo en un momento determinado acerca del quinquenio gris y de cómo se proyectó ese proceso sobre la homosexualidad y el teatro cubano. Sí, ese mismo quinquenio gris del que se ha debatido mucho en estas últimas semanas. En el guión de la obra por supuesto que no lo llaman así, pero lo llaman, a gritos, a lágrima viva.

Y luego de ovacionar y salir de allí satisfecho por lo atinado de mi elección en noche de viernes, me puse a pensar que me está pareciendo como moribundo ese debate. Ya casi no me llegan ecos de sus participantes, ya casi no llega nada nuevo de nadie que se haya añadido. Dicen que nunca es tarde pero ya parece que todos dijeron lo que quisieron y ya nadie dice más.

Es bien conocido y reconocido el hecho de que acá en esta isla las situaciones de crisis son el fuerte de muchos, en particular las situaciones de ciclones y otros fenómenos que traen vientos huracanados, como los de la obra. Algunos siempre creen y hasta vaticinan que una u otra de estas ventoleras será o señalará el fin, pero nada. Siempre al final la maravillosa capacidad organizativa (o los babalaos, vaya usted a saber) que ha desarrollado esta sociedad se impone sobre las amenazas. "Mucho ruido y pocas nueces", diría Shakespeare, o en buen cubano, "más rollo que película". La cosa es que el debate, la pluralidad, la discusión llegó, pero se fue. Y aparentemente nada quedó, sólo el recuerdo de los que creímos que ocurría algo distinto.

viernes, febrero 16, 2007

Tecnología y modernidad en frases...

de H. Mumford Jones

"La nuestra es la era que se enorgullece de las máquinas que piensan y sospecha de los hombres que tratan de pensar."

de Robert Wilensky
"Hemos escuchado que millones de monos sentados ante millones de teclados pudieran producir los trabajos completos de Shakespeare; hoy, gracias a Internet, sabemos que esto no es cierto."

de Stephen Hawking
"Los virus de computadoras deberían ser considerados como vida. Pienso que esto dice algo acerca de la naturaleza humana, que la única forma de vida que hemos creado es puramente destructiva. Hemos creado una forma de vida a nuestra imagen y semejanza."

y de Martin Luther King Jr.
"Nuestro poder científico ha sobrepasado nuestro poder espiritual. Hoy tenemos misiles dirigidos y hombres desviados."

Entre debates y promesas

Y ya que está de moda, y que tengo la suerte de ser de los pocos cubanos bien al tanto del debate casi de primera mano, me meto en él. ¿Que qué debate? Pues el de los intelectuales, el pavonato, el quinquenio gris y todas esas cosas.

Envalentona un poco el ver cómo hay cierta tolerancia hoy hacia estas posiciones discrepantes, que si bien no son propiciadas en un medio masivo sino difundidas clandestina pero abiertamente por una red "subterránea" de alcance limitado, son en muchos casos lo suficientemente atrevidas como para alarmar a quienes siempre han visto cualquier crítica como fisuras de un proceso que ya tiene muchas.

Pero ¿qué puedo decir yo de una época que no viví y de un conflicto que apenas conozco, mayormente por lo que se ha dicho en estos días? Resulta que es difícil abstenerse de participar, de criticar, de echar culpas y demandar respuestas. Es también gratificante y liberador resaltar errores y proponer cambios, más aún si puedes hacerlo en público, y con el riesgo incluido, por qué no, de equivocarse uno al hacerlo.

El debate, que ha devenido más de lo que se suponía que fuera en sus inicios, es hoy el eje y brote principal de un horizonte de cambios que se avecina, o al menos queremos muchos cubanos que se avecine. Comenzó siendo un marco para la discusión de lo que pasó en aquel entonces, y quizá para prevenir que no vuelva a ocurrir, pero en él se han discutido temas tan vigentes y picantes como la censura, el respeto por las opiniones ajenas, el consenso y el compromiso entre diversas posiciones, y hasta la libertad de expresión. Hasta se han hecho propuestas concretas, pasos a seguir, algunos más radicales que otros, pero cambios al final del cuentas.

Y a veces pensamos que es mejor que estos cambios se sucedan lentamente para evitar colapsos abruptos que puedan devenir fatales, pero otras, sobre todo los jóvenes como yo, pensamos que la vida se nos va en esta eterna lentitud, que eso mismo le prometieron a nuestros padres, el sacrificio por las nuevas generaciones. Resulta que hoy somos nosotros esas nuevas generaciones del ayer, y todavía estamos sacrificándonos por las que nos siguen, con la certeza casi de que será en vano y que, como nuestros padres, nos quedaremos sin nuestro sombrero prometido.