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lunes, diciembre 04, 2006

Holgazanería

Quizá han oído antes una frase que dice algo así como que "el trabajo nunca mató a nadie, pero ¿para qué correr riesgos?" También alguien dijo alguna vez que "nadie necesita tanto unas vacaciones como aquel que acaba de tenerlas."

Nada hay más cercano a la verdad. Acabo de regresar de unas vacaciones y casualmente me topé con esta última frase, que retrata fielmente mi estado mental en estos momentos. Tengo ganas de llorar, por eso me refugio en el blog a ver si me consuela.

viernes, noviembre 24, 2006

Otra parte de mí

La gente poco a poco se va conociendo. Nunca llegan a conocerse del todo, pero de parte en parte se logra una buena aproximación. (Para los matemáticos, es como las integrales, vas sumando infinitas partes pequeñas que entre todas dan el total).

Ayer escribí algo sobre mí en este blog, tan solo una parte de mí. Escribirlo todo sobre mí sería tan complicado como escribirlo todo sobre cualquier otra persona, pues cada cual es un mundo. Se que hay quienes creen que no dan ni para escribir un cuento pero no es así. De cada ser humano se puede escribir una novela. Y si no pregúntenle a mi amiga Liset, que hace poco se puso a pensar "cuánta historia no habrá detrás de cada personita de este mundo" y de todos los libros humanos que pudieran escribirse. Así que para aquellos que se creen aburridos, como yo lo creí alguna vez, sepan que están equivocados. Si se miran bien por dentro, van a encontrar un libro.

Y bueno, volviendo al tema original, que me estaba yendo por la tangente. Mi intención era hablar un poco más de mí, no de los demás. Aparte de blancuzo, preguntón y complicado, soy también un poco tímido e introvertido, aunque no faltan quienes dicen que soy un zorro, que los más calladitos son los peores, que me hago el muerto para ver el entierro que me hacen, etc. Aunque no creo que sea tanto así, es cierto que comemierda no soy, y es que hay gente que confunde la timidez con la comemierdería.

También soy regado, empezando por las ideas en mi cabeza y terminando por el cuarto (habitación, para los que no son de Cuba). Mi cuarto es por lo general un clásico escenario de operaciones militares. Y una vez, sólo una vez cada cierto tiempo, lo recojo. Lo mismo cada dos que cada cuatro semanas o hasta más, dependiendo de a donde llegue mi haraganería o de la cantidad de cosas que tenga por hacer.

Y hablando de cosas por hacer, por lo general tengo muchas. El tiempo no me alcanza y no creo que sea el único en esto. A veces quisiera que me regalaran las seis o siete horas que uso al día para dormir. Creo que con eso resuelvo mi problema, aunque quizás no. Seguro me busco más cosas que hacer y entonces se me llena de nuevo la agenda y ya sin remedio.

¿Que qué cosas hago? Lo mismo un libro que me estoy leyendo (hace ya tiempo que no me puedo dar el lujo de llevar dos a la vez) o alguna serie banal y Hollywoodense de esas que no enseñan mucho pero enganchan (dígase 24 horas, Prison Break o Dr. House). Además tengo mi trabajo formal y otros usualmente más importantes por la izquierda, que son los de verdad. Y tengo una vida, por supuesto, con familia, amigos, cumpleaños, novia y salidas recreativas incluidas, y una cuota de cervezas que consumir al mes con sus respectivas resacas.

Tengo también una cocina en casa a la que de vez en cuando hay que hacerle caso si no quieres que el estómago te hale las orejas. Y tengo además la casa en donde se encuentra esta cocina. No es gran cosa pero tampoco es una mierda, y hay que mantenerla. Eso aquí en Cuba lleva tiempo y recursos de todo tipo, pues mantener una casa es un proceso que se lleva a cabo casi exclusivamente por la izquierda.

Y para que vean que soy yo el del problema, con tantas cosas por hacer y tan poco tiempo para hacerlas, me busco por demás la complicación de escribir un blog sin aparente necesidad. Un blog que sólo sirve para... ¿Saben? no me había puesto a pensar conscientemente y en alta voz para qué escribo un blog, de qué me sirve. Supongo que en el fondo lo se, o al menos eso espero.

jueves, noviembre 23, 2006

Una parte de mí

Para que me conozcan un poco más, que hasta ahora sólo he dicho que soy zurdo y de centro-izquierda, he decido hablar un poco de mí a partir de unas reflexiones que surgieron de los comentarios en mi post anterior.

Me considero un bicho raro por varias razones. Aparte de ser zurdo, soy blancuzo y eso en Cuba es imperdonable. Y segundo, y más importante, es que también suelo cuestionarme todo o casi todo, y tampoco es fácil convercerme de nada. Reflexiono y pienso mucho sobre muchas cosas. Cosas que la mayoría de las personas pasan por alto consciente o inconscientemente, cosas etéreas, intangibles y elevadas, y hasta en otras más mundanas y terrenales.

Lo de blancuzo (que no es que sea albino tampoco) me ha llevado a situaciones un tanto cómicas, como cuando la abuela de una novia que tuve, al yo llegar a su casa para ser presentado como el novio de su nieta, le dijo a ella bajito al oído "mijita, ese niño yo creo que está enfermo, porque yo lo veo tan pálido!".

Y digo que es imperdonable ser blancuzo en Cuba pues la gente te mira y, o te confunde con un extranjero (sobre todo si vas por La Habana Vieja o por Varadero), o te exhortan, y hasta te invitan a ir a la playa. Como me dijo alguien alguna vez "búscate una tumbona y te estás quieto ahí, media hora por delante y media hora por detrás, a ver si te coloreas un poco que pareces un litro de leche!"

Y lo de preguntón y testarudo hace que esté todo el tiempo pensando en qué será de Cuba, en por qué rayos todo tiene que ser tan complicado en esta vida, y por qué las cosas son aquí como son. Y eso me atormenta. Quisiera a veces ser como los demás, que tratan de sobrevivir sin tratar de arreglar el mundo.

Una vez leí una frase de Kafka que me impactó mucho y ahora la recuerdo: "En la guerra entre yo y el mundo, le voy al mundo". Por eso entre las interminables sesiones del odiado pero recurrente monotema y las cabalgatas hacia molinos gigantes que destruyen el planeta, no puedo evitar reírme a carcajadas y disfrutar también del momento y no tomarme la vida tan en serio. A fin de cuentas no voy a salir vivo de ella ;-)